¿Sabe qué alberga la nave izquierda de la Basílica de Santa María la Mayor? Encontrarás la espléndida Capilla Sforza
En este artículo le llevaré al interior de la capilla diseñada por Miguel Ángel y terminada por Tiberio Calcagni y Giacomo della Porta, mostrándole exactamente su ubicación en la basílica y cómo orientarse por las naves y capillas laterales.
Hablaremos de la historia y el mecenazgo de los hermanos Sforza, del diseño original con su planta oblicua y ábsides elípticos, y delaparato escultórico que enmarca las tumbas de los cardenales.
Analizaremos laarquitectura y la decoración, con una lectura precisa del altar y señalaré los detalles imprescindibles para apreciar las proporciones, los mosaicos y las esculturas.
También encontrarás consejos prácticos sobre horarios, duración, precios y sugerencias fotográficas con los mejores puntos de toma para captar la capilla sin perder la magia del entorno.
Por último, descubrirá cómo llegar, qué ver en los alrededores y respuestas rápidas a las preguntas más frecuentes sobre accesos y visitas guiadas.
¿Está preparado para seguirme a través de la historia, el arte y algunos secretos de Santa Maria Maggiore? Entonces, ¡partimos juntos ahora!

Bestseller
Basílica de Santa María la Mayor: Entrada prioritaria + Audioguía
Explore la Basílica Papal de Santa María la Mayor mientras la audioguía le explica su rica historia.
Pago seguro
Confirmación instantánea
Entrada móvil
Dónde en la basílica

La basílica de Santa Maria Maggiore | ID 15568870 © Achim Baqué | Dreamstime.com
La Capilla Sforza se encuentra en la segunda capilla de la nave izquierda dentro de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma.
Entrando por la entrada principal de la basílica, mira hacia la nave lateral izquierda: la capilla es fácil de ver porque es una de las primeras capillas de ese lado, poco después de la entrada.
Para orientarse, tenga en cuenta que la basílica tiene tres naves: una central amplia y luminosa y dos laterales más estrechas.
La nave de la izquierda es la que queda a tu izquierda nada más pasar la puerta de entrada, y la capilla Sforza destaca por su peculiar arquitectura, con bóvedas de crucería y ábsides elípticos, diseñada originalmente por Miguel Ángel y completada por sus discípulos Calcagni y Della Porta.
En el interior de la basílica, recuerde que es un lugar de culto activo y un espacio extraterritorial de la Santa Sede, con normas específicas de acceso y respeto a los espacios litúrgicos.
Por este motivo, muévase con discreción y siga las indicaciones del personal durante las celebraciones o servicios religiosos, ya que la capilla puede estar temporalmente cerrada o ser sólo parcialmente accesible.
Los principales puntos de referencia para llegar a la Capilla Sforza son la nave izquierda y las otras capillas cercanas, incluidas la Capilla Paulina y la Capilla Sixtina, situadas más hacia el ábside.
Moviéndose con cuidado, observará que la Capilla Sforza alberga las tumbas de los cardenales Guido Ascanio Sforza y Alessandro Sforza, así como el retablo que representa la Asunción de la Virgen.
Por último, tenga en cuenta que la basílica ofrece un amplio espacio para la visita a lo largo de todas las naves y capillas, pero recuerde siempre respetar los espacios sagrados y a los fieles.
Laentrada es gratuita y la visita es posible durante todo el año, excepto cuando se celebran fiestas especiales que afectan a la zona de las capillas.
Historia y mecenazgo
La Capilla Sforza de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma es una obra de gran importancia que comenzó siendo un mausoleo dedicado a los cardenales Guido Ascanio Sforza di Santa Fiora y Alessandro Sforza.
Su génesis se remonta a la segunda mitad del siglo XVI y está estrechamente vinculada al mecenazgo de la familia Sforza, siempre influyente y activa en el mecenazgo artístico y religioso.
En 1562, los dos cardenales, deseosos de un prestigioso monumento funerario en la basílica, involucraron a uno de los más grandes artistas del Renacimiento: Miguel Ángel Buonarroti, que entonces tenía 87 años.
Miguel Ángel ideó un diseño innovador y complejo, caracterizado por una planta rectangular oblicua y trazado según una refinada geometría, con ábsides laterales elípticos y un espacio central cuadrado para albergar el altar.
Este esquema debía dotar a la capilla de una configuración espacial única, destinada a realzar el altar de la capilla y la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, a quien está dedicada la capilla.
Tras la muerte de Miguel Ángel en 1564, las obras no se detuvieron en absoluto.
La dirección de la obra pasó a Tiberio Calcagni, su discípulo y fiel colaborador, que continuó desarrollando el proyecto iniciado por el maestro.
Al mismo tiempo, asumió un papel fundamental Giacomo della Porta, arquitecto y escultor ya conocido por su capacidad para combinar elementos innovadores con la tradición renacentista, que supervisó el diseño de los sepulcros laterales.
Estos sepulcros se caracterizan por refinados elementos decorativos, como los tímpanos clásicos, las cariátides en forma de herma que sostienen la estructura y los característicos ángeles alados con trompetas, símbolos del juicio y de la gloria de otro mundo.
El encargo de los hermanos Sforza no se limitaba a una simple petición de un monumento funerario, ya que la capilla debía ser un lugar de gran sugestión devocional, dedicado a la Asunción de María, tema central en la espiritualidad católica y en la tradición de la propia basílica.
La presencia del altar dedicado a esta sagrada representación y el aparato decorativo subrayan la profunda vinculación de la familia Sforza con la devoción mariana.
Esta capilla es, por tanto, un ejemplo emblemático de cómo el arte y la fe se entrelazaban en el contexto de las grandes basílicas romanas.
El proyecto cuenta con la contribución de artistas del más alto nivel y de un organismo comisionado atento a expresar los valores religiosos y el poder a través de la arquitectura y la escultura.
Miguel Ángel y el proyecto original
Los cardenales Guido Ascanio y Alessandro Sforza decidieron encargar a Miguel Ángel la construcción de su capilla funeraria en la basílica de Santa María la Mayor en 1562.
Ese año Miguel Ángel ya había alcanzado una edad avanzada, pero su fama y su arte eran indiscutibles.
Miguel Ángel concibió un diseño muy original en comparación con las capillas funerarias tradicionales de la época, centrándose en la relación entre arquitectura y devoción.
La planta rectangular oblicua era una clara muestra de su investigación espacial y compositiva .
De hecho, el diseño no se limitaba a un simple espacio con decoraciones, sino a un entorno articulado dinámicamente, casi guiando la mirada del visitante hacia el altar central.
Los ábsides laterales tenían forma elíptica, una elección poco convencional que pretendía dar profundidad y ritmo a la arquitectura interior de la capilla.
El compartimento cuadrado para el altar se colocó en el centro de esta estructura, configurando así un espacio sagrado articulado y solemne, ideal para albergar el retablo dedicado a la Asunción de la Virgen.
La presencia de esta advocación no era en absoluto casual, ya que reflejaba la fuerte devoción de la familia Sforza a la Virgen, pilar espiritual de la propia basílica.
El diseño de Miguel Ángel combinaba así la innovación arquitectónica con una rigurosa funcionalidad litúrgica y simbólica, y la volumetría jugada entre el rectángulo, la elipse y el cuadrado sugería un camino de ascensión visual que culminaba en el altar.
Según las fuentes, la capilla presentaba un espacio elíptico cubierto por bóvedas de crucería, con los ábsides enmarcados por columnas que marcaban los polos laterales y construían un ritmo de llenos y vacíos típico de la manera tardía de Miguel Ángel.
Los materiales y los colores también fueron cuidadosamente pensados, ya que el maestro buscaba una materialidad mesurada capaz de reflejar la luz de forma controlada, permitiendo que la arquitectura emergiera antes que la ornamentación.
En este contexto se entiende la relación con el cuerpo longitudinal de la basílica, que Miguel Ángel respetó con una solución autónoma pero coherente, capaz de dialogar con la nave sin avasallarla.
Cabe destacar que el proyecto de Miguel Ángel representa uno de los últimos testimonios de su actividad artística, en el que emerge claramente su capacidad para combinar arquitectura, escultura y espiritualidad en una obra unificada.
Aunque no llegó a ver terminada la obra, su diseño siguió siendo la base de todo el desarrollo posterior, influyendo en las elecciones proyectuales y decorativas de sus continuadores y fijando el carácter de la capilla en la memoria de la basílica.
La finalización de Calcagni y la Puerta
Tras la muerte de Miguel Ángel en 1564, el testigo de la finalización de la Capilla S forza pasó a dos importantes figuras del arte renacentista romano: Tiberio Calcagni y Giacomo della Porta.
Tiberio Calcagni, alumno y seguidor de Miguel Ángel, mantuvo con firmeza la dirección artística según los principios establecidos por su maestro, prestando especial atención a la parte arquitectónica de los espacios interiores y respetando la planta y la geometría originales.
Calcagni mantuvo una gran atención al detalle y a la calidad de las superficies, asegurándose de que el diseño fuera coherente con las intenciones del propio Miguel Ángel y conservando la disposición oblicua y la escansión de los ábsides elípticos.
Giacomo della Porta se ocupó más específicamente de los elementos escultóricos y decorativos, diseñando los sepulcros laterales de los cardenales.
Estos sepulcros se distinguen por su rica decoración, que incluye tímpanos triangulares y mixtilíneos, sostenidos por cariátides en forma de hermas, figuras que combinan elementos arquitectónicos con formas antropomórficas.
La presencia de ángeles con trompetas coronando las tumbas es un elemento iconográfico cargado de significado teológico, destinado a destacar el papel del difunto en el juicio universal y en la gloria celestial.
En la década de 1570, el programa decorativo se completó con el retablo de la Asunción atribuido a Gerolamo Siciolante da Sermoneta, que en 1573 respondió plenamente al tema mariano original de la capilla.
Esta intervención pictórica se integró eficazmente en el conjunto del diseño, ya que la composición vertical acompañaba el dispositivo arquitectónico imaginado por el maestro, creando un eje visual que se eleva desde el espacio cuadrado del altar hacia la bóveda.
Esta fase de realización representó un momento de síntesis entre el ideal innovador de Miguel Ángel y la tradición manierista romana, capaz de combinar escultura, arquitectura y simbolismo.
Gracias a la contribución de Calcagni y Della Porta, la capilla se presenta hoy como un conjunto armonioso y significativo desde el punto de vista artístico y devocional, en el que los sepulcros, el retablo, las columnas y las cornisas dialogan con el espacio.
El encargo de la familia Sforza encontró así cumplimiento en un monumento que no sólo conmemoraba a los dos cardenales, sino que también reafirmaba su devoción a Nuestra Señora de la Asunción.
Además, la obra proclamaba su posición en la sociedad romana de la época, a través de un lenguaje artístico del más alto nivel y una arquitectura hecha a medida para la basílica más importante de Roma dedicada a María.
En este equilibrio entre memoria y culto, la Capilla Sforza ha quedado como testimonio tangible de la continuidad del proyecto de Miguel Ángel en la Roma postridentina.
Arquitectura y decoración
La Capilla Sforza, en el interior de la Basílica de Santa Maria Maggiore, se distingue por un diseño arquitectónico de gran refinamiento que refleja el estilo y las intenciones de Miguel Ángel, al tiempo que preserva la continuidad con intervenciones posteriores.
La planta, concebida en 1562 por Miguel Ángel a una edad avanzada, presenta un esquema espacial oblicuo y original, que difiere de la disposición basilical tradicional y confiere dinamismo a la estancia.
Los ábsides laterales elípticos son elementos clave de la geometría del espacio, en diálogo con el espacio cuadrado dedicado al altar central.
Estas formas ovaladas contrastan y al mismo tiempo armonizan con el foco del altar, mientras que las columnas que los enmarcan ordenan la percepción de las masas y aligeran el conjunto.
Sobre ellas se elevan las bóvedas de crucería, un tipo de cubierta capaz de aumentar la percepción de un ambiente amplio y luminoso, al tiempo que lo mantiene acogedor y solemne.
La coherencia entre el proyecto original y los añadidos posteriores es evidente en la elección de los materiales y los colores utilizados, con piedras en tonos naturales que reflejan la luz sin deslumbrar.
La calidad de la luz, filtrada a través de los espacios y reflejada en las superficies, realza los elementos arquitectónicos, destacando las formas escultóricas y las decoraciones sin sobrecargar el ambiente, en un equilibrio típico de las capillas del Renacimiento tardorromano.
Entre los elementos decorativos más importantes se encuentran el retablo de la Asunción, atribuido a Gerolamo Siciolante da Sermoneta, que destaca en el altar como centro visual y espiritual, y el órgano de la capilla, reconstruido en 2005, que recoge la tradición musical litúrgica del espacio.
El conjunto arquitectónico y decorativo de la Capilla Sforza es, pues, el resultado de un diálogo entre el genio de Miguel Ángel y las manos de quienes continuaron su diseño, con las formas elípticas, la planta oblicua y la sala cuadrada como signos estructurales reconocibles.
El equilibrio cromático y material enfatiza la luz como elemento de lo sagrado, mientras que las cornisas y los motivos ornamentales enmarcan el recorrido de la mirada, acompañándola desde la entrada hasta el altar.
Esta coherencia, leída en su conjunto, explica la fuerte unidad perceptiva de la capilla, que aún hoy aparece compacta, mesurada y profundamente devota.
Sepulcros de los Sforza y aparato escultórico
En el interior de la capilla se encuentran dos sepulcros monumentales dedicados a los cardenales Guido Ascanio Sforza di Santa Fiora y Alessandro Sforza.
Estos sepulcros no son meras tumbas, sino verdaderas obras de arte que enriquecen y completan el entorno, encarnando un lenguaje escultórico expresivo y altamente simbólico.
La decoración de los sepulcros consta de una serie de elementos arquitectónicos y escultóricos destacados.
En el frente, imponentes tímpanos separan y sellan las estructuras de las tumbas, confiriéndoles equilibrio y solemnidad, y están sostenidos por cariátides hermiformes, figuras esculpidas de medio cuerpo con función de sostén, que confieren a las tumbas un ritmo elegante y una presencia casi antropomórfica.
Sobre los tímpanos y las cariátides se alzan ángeles con trompetas, símbolos tradicionales de la proclamación y el juicio universal, que subrayan el carácter sagrado y conmemorativo del lugar.
Los ángeles están representados en actitudes dinámicas, con las trompetas listas para sonar, simbolizando tanto la gloria eterna de los muertos como la llamada al despertar espiritual de los fieles espectadores.
Estos elementos escultóricos, combinados con la forma arquitectónica y los motivos, indican el deseo de representar a los cardenales como protagonistas de un mensaje de fe y poder.
El estilo combinado muestra influencias manieristas, con atención al detalle y la expresión, mientras que el aparato escultórico funciona como una verdadera narración visual que escenifica la memoria de las figuras conmemoradas con emblemas e imágenes de gloria.
La colocación de los sepulcros en los laterales de la capilla dialoga perfectamente con la disposición elíptica y oblicua de la sala, encajando sin forzamientos en el conjunto espacial y contribuyendo a la solemnidad del lugar.
El aparato escultórico, con sus componentes y símbolos, enriquece la interpretación de la capilla como espacio de memoria, fe y arte, cerrando el círculo entre arquitectura, escultura y función litúrgica.
Estos sepulcros, junto con el retablo de la Asunción de Siciolante da Sermoneta y el órgano reconstruido en el siglo XXI, completan el contexto decorativo de la capilla.
Además, ofrecen un equilibrio entre arquitectura, pintura y escultura que hace que este entorno sea único dentro de la basílica de Santa Maria Maggiore.
Si se detiene en los detalles, notará el cuidado de las superficies, los perfiles y los volúmenes, prueba de una mano experta capaz de plasmar en piedra el programa espiritual deseado por la familia Sforza.

Bestseller
Basílica de Santa María la Mayor: Entrada preferente + Audioguía
Explore la Basílica Papal de Santa María la Mayor mientras la audioguía le explica su rica historia.
Pago seguro
Confirmación instantánea
Entrada móvil
Experiencia de visita y detalles que no debe perderse

Característico artesonado dorado de Santa Maria Maggiore | ID 362873210 | De Roma © Szilvia Nagy | Dreamstime.com
Entrar en la Capilla Sforza de Santa Maria Maggiore es como cruzar el umbral de un lugar suspendido en el tiempo, donde cada elemento arquitectónico y decorativo habla del cuidado y la devoción de los mecenas y artistas que allí trabajaron.
Nada más pasar la segunda capilla de la nave izquierda, es fácil fijarse en la planta rectangular oblicua diseñada por Miguel Ángel, que merece la pena leer desde varios ángulos.
Para apreciar plenamente la espacialidad, le aconsejamos que se sitúe ligeramente de lado: este ángulo permite captar los ábsides elípticos que dan una sensación de dinamismo y profundidad, muy diferente de una vista frontal clásica.
Observe atentamente los ábsides elípticos, que albergan las tumbas de los cardenales Sforza, con juegos de luces y sombras creados por las bóvedas de crucería que acentúan la geometría arquitectónica general.
Las columnas que enmarcan los ábsides no son simplemente estructurales, sino también decorativas: en los capiteles, de hecho, refinados motivos vegetales se entrelazan con los de las cornisas de las bóvedas.
No hay que perderse los detalles que a menudo escapan a una mirada apresurada: las cariátides herméticas, colocadas a los lados de los sepulcros, destacan por su elegancia, mientras que, por encima de ellas, ángeles con trompetas dirigen la mirada hacia el cielo de la capilla, subrayando su dimensión espiritual.
Observe también los marcos y motivos ornamentales a lo largo de las paredes y en las bóvedas: son un ejemplo perfecto del arte renacentista, con una gran riqueza de detalles que reflejan la vocación sagrada de la capilla y la búsqueda de armonía entre forma y significado.
Otro detalle que no debe perderse es la presencia del órgano, bellamente reconstruido en 2005, que se integra discretamente en el conjunto decorativo, dando testimonio de la tradición de música sacra aún viva en la basílica.
Es un lugar que invita a mirar más allá de la superficie, a discernir las relaciones entre forma, función y símbolo, una verdadera experiencia sensorial y espiritual.
Lectura iconográfica del Altar de la Asunción
El altar de la Asunción domina la capilla con su retablo de Gerolamo Siciolante da Sermoneta, obra maestra rica en símbolos marianos.
La composición se articula en torno a la figura central de la Virgen, representada en el momento de su asunción al cielo, y su disposición vertical guía la mirada desde el registro inferior al superior.
La posición central de María, ligeramente elevada con respecto a los demás elementos, llama inmediatamente la atención y subraya el tema principal al que está dedicada la capilla.
Alrededor de la Virgen hay ángeles y símbolos celestiales, como querubines alados y nubes luminosas, que amplifican la atmósfera de sacralidad e indican la entrada en la gloria.
En la franja inferior, la tradición iconográfica suele contemplar la presencia de apóstoles orando en torno al sepulcro, a veces florecido como signo de nueva vida, mientras los cielos se abren para acoger a la Madre de Dios en la gloria.
No faltan las referencias alegóricas: los lirios recuerdan la pureza, las estrellas el título de María «Estrella del Mar», guía segura de los fieles, y algunos elementos florales aluden a la alegría de la Iglesia.
La relación entre el retablo y el entorno en el que se sitúa va más allá de una simple función decorativa, ya que el altar se convierte en un punto focal del que irradian las sugerencias arquitectónicas de toda la capilla.
Los ábsides elípticos y la planta oblicua diseñados por Miguel Ángel parecen dialogar con esta imagen, en una armonía en la que arte y fe se funden en una única intención celebrativa.
A través de esta lectura iconográfica, te será más fácil apreciar cómo el retablo no es sólo una representación artística, sino una narración visual que sustenta el culto mariano en la basílica.
Recuerde detenerse en cada detalle, porque cada elemento tiene un papel preciso y contribuye a la construcción de un significado profundo y convincente, en perfecta coherencia con la dedicación de la capilla a la Asunción.
Preguntas frecuentes sobre la Capilla Sforza de Santa Maria Maggiore
La Capilla Sforza se encuentra en la segunda capilla de la nave izquierda de la Basílica de Santa María la Mayor, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, y es fácilmente reconocible gracias a su planta oblicua diseñada por Miguel Ángel y a las tumbas de los cardenales Sforza.
La Basílica de Santa María la Mayor está abierta todos los días de 7.00 a 19.00 horas, con posibles variaciones durante las celebraciones. La Capilla Sforza puede visitarse en el mismo horario que la basílica, excepto durante los oficios litúrgicos.
Sí, el acceso está permitido también durante las misas, respetando el oficio en curso. Se aconseja guardar silencio y circular discretamente para no molestar a los fieles.
En general, está permitido hacer fotografías, pero es importante no utilizar flash para preservar las obras y respetar a los demás. No está permitido hacer fotografías durante las celebraciones litúrgicas.
Una visita a la Capilla Sforza dura unos 10-15 minutos para apreciar la estructura, las tumbas y las decoraciones, mientras que una visita completa a la basílica puede durar más de una hora, dependiendo de su ritmo y de sus percepciones.
La basílica de Santa María la Mayor está equipada con accesos y recorridos facilitados para personas con movilidad reducida. A la Capilla Sforza, situada en la nave izquierda, se puede acceder siguiendo los mismos itinerarios accesibles.
La basílica se encuentra en la Piazza di Santa Maria Maggiore, a la que se puede llegar fácilmente con las líneas de metro A y B hasta la parada Termini, con los tranvías 5 y 14 hasta la parada Napoleón III y con numerosas líneas de autobús que prestan servicio en la zona.
Conclusiones
Hemos llegado a la conclusión de este artículo en el que te he hablado de la Capilla Sforza de la Basílica de Santa Maria Maggiore, explicándote dónde encontrarla dentro de la basílica y cómo orientarte por las naves y capillas.
He explicado su historia y mecenazgo, desde el proyecto concebido por Miguel Ángel Buonarroti y continuado por Tiberio Calcagni y Giacomo della Porta, hasta elaparato escultórico con sepulcros, cariátides y ángeles con trompetas.
He descrito la arquitectura y la decoración, con una lectura iconográfica del altar de la Asunción atribuido a Gerolamo Siciolante da Sermoneta, y te he dado sugerencias sobre la mejor manera de vivir la visita.
Recuerde que la basílica es un lugar de culto vivo, con celebraciones y aniversarios como el 5 de agosto, cuando se conmemora el milagro de la nevada, y que el acceso a la capilla puede estar restringido durante los oficios.
Compruebe siempre in situ si se produce algún cambio y, durante las tomas, mantenga una discreta y respetuosa actitud de silencio.
Si tiene alguna duda o desea más información, sólo tiene que ponerse en contacto con nosotros dejando un comentario a continuación.
No se pierda la Capilla Sforza y descubra lo mejor de Santa Maria Maggiore: le espera un encuentro de arte, historia y espiritualidad que realmente merece la pena visitar.
