El Baptisterio de Santa Maria Maggiore Roma: Dónde está, Fotos, Descripción

En este artículo nos adentraremos en el baptisterio de la Basílica de Santa María la Mayor, explicando cómo llegar y cómo acceder a él.

Hablaremos de su historia y sus transformaciones: desde el coro de invierno diseñado por Flaminio Ponzio hasta la reorganización ordenada por León XII y llevada a cabo por Giuseppe Valadier.

Descubrirá las obras que la decoran, desde los frescos de Domenico Cresti (el Passignano) hasta el altorrelieve de la Asunción firmado por Pietro Bernini, pasando por la singular pila de pórfido rojo transformada en pila bautismal.

También le hablaré de las placas conmemorativas del encuentro con los santos Cirilo y Metodio y de la introducción del eslavo antiguo en la liturgia.

Siga leyendo para conocer la arquitectura y los materiales, el significado litúrgico, consejos fotográficos y toda la información práctica: horarios y duración de las visitas y precios.

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Dónde se encuentra y cómo acceder al baptisterio

Il battistero di Santa Maria Maggiore

Baptisterio de Santa Maria Maggiore | ID 243358846 © Bernard Bialorucki | Dreamstime.com

El Baptisterio de Santa María la Mayor se encuentra dentro del complejo de la basílica, concretamente en la zona que antaño albergaba el coro de invierno de los canónigos, conectado con la sacristía, y esta ubicación explica su profunda integración con el itinerario litúrgico de la iglesia.

Para acceder al baptisterio una vez dentro de la basílica de Santa María la Mayor, hay que cruzar la nave lateral izquierda y dirigirse hacia la zona de la sacristía de los canónigos, siguiendo las indicaciones internas o pidiendo ayuda al personal.

De hecho, el baptisterio se encuentra en el piso inferior del edificio construido por Flaminio Ponzio entre 1605 y 1608, donde se encontraba originalmente el coro de invierno, transformado posteriormente en espacio bautismal gracias al diseño de Giuseppe Valadier en el siglo XIX.

En general, el acceso al baptisterio está permitido durante el horario de apertura de la basílica, aunque puede haber limitaciones o cierres temporales durante las celebraciones litúrgicas, en particular durante los oficios solemnes o las fiestas religiosas.

Por ello, es aconsejable informarse previamente en la sacristía o en el servicio de recepción de la basílica, para evitar esperas o restricciones de acceso en los momentos de mayor afluencia de público.

La visita al baptisterio suele formar parte de un itinerario más amplio dentro de Santa María la Mayor, que incluye capillas, mosaicos, museos y escenarios históricos.

Paraquienes deseen explorar más a fondo, es posible participar en visitas guiadas organizadas que también incluyen el baptisterio, el acceso a la cúpula y otras zonas significativas de la basílica, normalmente con reserva previa y por un precio específico.

En resumen, el baptisterio se encuentra en la zona del antiguo coro de invierno, en el piso inferior, cerca de la sacristía de los canónigos, y es accesible desde la nave lateral izquierda de la basílica con horarios a verificar según las celebraciones.

Historia y transformaciones del baptisterio

Il battistero con l'altorilievo di Pietro Bernini

El baptisterio con el altorrelieve de Pietro Bernini | ID 154488152 © Konstantinos Papaioannou | Dreamstime.com

El Baptisterio de Santa María la Mayor de Roma representa un lugar rico en historia y transformaciones que se entrelazan con las vicisitudes de la basílica y de la propia ciudad, en un diálogo continuo entre liturgia, arte y memoria.

Ya en 867, la basílica acogió un acontecimiento de gran importancia histórica: el Papa Adriano II recibió a los santos Cirilo y Metodio, promotores de la evangelización de los pueblos eslavos, aprobando el uso del eslavo antiguo en la liturgia.

Este acontecimiento se recuerda hoy con placas conmemorativas colocadas en el interior del baptisterio, signo tangible del antiguo vínculo entre el santuario mariano y las comunidades de lengua eslava.

Entre 1605 y 1608, el arquitecto Flaminio Ponzio recibió el encargo de construir un palacio para los canónigos, cuyo piso inferior albergaba la nueva sacristía y el coro de invierno, sala destinada a los oficios durante los meses fríos.

Entre 1608 y 1610, Domenico Cresti, conocido como il Passignano, pintó al fresco la bóveda del coro con Padres de la Iglesia y profetas en torno a una Inmaculada Concepción, en un lenguaje entre el manierismo tardío y el barroco temprano.

En los mismos años, Pietro Bernini creó elaltorrelieve en mármol de la Asunción de María, considerado una obra maestra de la escultura de principios del siglo XVII y parte fundamental del programa iconográfico de la sala.

La transformación en baptisterio tuvo lugar en elsiglo XIX, durante el pontificado de León XII (1823-1829), cuando Giuseppe Valadier reorganizó el espacio introduciendo una pila de pórfido rojo procedente de los jardines del Quirinal, adaptada como pila bautismal e inaugurada en 1827.

Para completarla, una balaustrada de mármol realzó la pila, definiendo el espacio sagrado del sacramento y sancionando la nueva identidad del espacio, entre continuidad histórica y actualización litúrgica.

En conjunto, la historia del baptisterio se desarrolla desde el siglo IX hasta las transformaciones de los siglos XVII y XIX, manteniendo vivo el diálogo entre tradición y renovación al servicio de la comunidad cristiana.

El coro de invierno de los canónigos y el proyecto de Flaminio Ponzio

En la primera década del siglo XVII, el complejo de Santa María la Mayor fue objeto de una importante ampliación para los canónigos, y el proyecto se confió a Flaminio Ponzio, arquitecto de confianza de la Curia romana y protagonista de la temporada de construcción entre el Manierismo tardío y el Barroco temprano.

Entre 1605 y 1608, Ponzio construyó un palacio para los canónigos que, en el piso inferior, albergaba la nueva sacristía y el coro de invierno, es decir, un espacio acogedor donde oficiar durante los meses fríos, en un entorno más fácil y resguardado que la gran sala basilical.

Esta solución respondía tanto a necesidades prácticas como a criterios de decoro litúrgico, que en aquellos años maduraban en la capital de la Cristiandad con una creciente atención a la calidad artística de los espacios funcionales.

Entre 1608 y 1610, el pintor Domenico Cresti, conocido como il Passignano, recibió el encargo de decorar la bóveda del coro, con un ciclo de Padres de la Iglesia y profetas en torno a laInmaculada Concepción, configurando una verdadera teología pintada útil para la catequesis visual.

En la misma fase, Pietro Bernini esculpió elaltorrelieve de la Asunción de María, obra que constituye una de las pruebas más significativas de su carrera romana y testimonia la búsqueda de dinamismo y profundidad típica de principios del siglo XVII.

El diálogo entre arquitectura, pintura y escultura producía así un ambiente coherente y unificado, donde la función litúrgica se desarrollaba en un contexto iconográfico mariano de fuerte impacto devocional.

La disposición del coro de invierno también reflejaba la capacidad organizativa del Capítulo de Liberia, que a lo largo del tiempo siempre ha procurado combinar la celebración del culto con la custodia del patrimonio artístico.

En esta perspectiva, la obra conjunta de Ponzio, Passignano y Bernini marcó una etapa decisiva en la historia de Santa Maria Maggiore, en la que se conjugaron las necesidades del rito con una visión estética de conjunto.

El resultado final anticipó las opciones que, en el siglo siguiente, permitirían convertir el espacio en baptisterio, sin traicionar su identidad original.

De León XII a Valadier, el nacimiento del baptisterio moderno

En el siglo XIX, durante el pontificado de León XII (1823-1829), se decidió transformar el coro de invierno en baptisterio de la basílica, encargando la obra a Giuseppe Valadier, uno de los arquitectos y urbanistas más influyentes de Roma.

Valadier eligió como pieza central litúrgica una pila de pórfido rojo procedente de los jardines del Quirinal, material imperial por excelencia, que fue adaptada como pila bautismal en 1825 e inaugurada en 1827, convirtiéndose en el corazón simbólico y ritual del nuevo entorno.

El estanque, de fuerte valor cromático y material, se rodeó de una balaustrada de mármol que acentuaba su sacralidad y ordenaba los caminos, creando una isla ritual en torno a la fuente capaz de dialogar con el edificio preexistente del siglo XVII.

La operación de Valadier muestra una marcada sensibilidad por la continuidad histórica de los espacios, pues no borró el lenguaje del siglo XVII sino que lo integró con un dispositivo litúrgico de clara legibilidad.

De este modo, la basílica consolidó su papel de polo sacramental en el corazón de Roma, ofreciendo un lugar de bautismo coherente con su vocación mariana y el prestigio del santuario.

Esta transformación refleja también la política cultural de la época postnapoleónica, que vio en Roma a figuras como Valadier empeñadas en recomponer el tejido monumental y litúrgico de la ciudad.

La elección del pórfido, además de su valor estético, tenía un valor simbólico ligado a laautoridad y a la perpetuidad, conceptos perfectamente acordes con la naturaleza del sacramento que introduce en la vida cristiana.

Desde entonces, el baptisterio ha seguido sirviendo a la comunidad según un uso controlado y ordenado, en diálogo con el Capítulo de Liberia y las exigencias celebrativas del santuario mariano.

El resultado es un baptisterio moderno pero enraizado en la historia de la basílica, en el que la forma arquitectónica sostiene y ennoblece el gesto sacramental.

Arquitectura y materiales

El Baptisterio de Santa María la Mayor ocupa el espacio del antiguo coro de invierno de los canónigos, transformado por Giuseppe Valadier durante el pontificado de León XII entre 1823 y 1829, y conserva huellas legibles de su función original.

La conformación de la sala refleja la continuidad entre lo antiguo y lo moderno, con la bóveda de cañón pintada al fresco en el siglo XVII por Passignano que enmarca laInmaculada Concepción rodeada de padres y profetas.

La luz, que se filtra desde arriba y desde las aberturas laterales, dibuja una atmósfera acogedora y solemne, especialmente adecuada para la celebración del sacramento.

En el centro del baptisterio se encuentra la copa de pórfido, elemento originariamente decorativo de los jardines del Quirinal, donado por León XII y adaptado como pila bautismal, que constituye el foco espacial y simbólico de la sala.

El pórfido rojo, de tono profundo, crea un elegante contraste cromático con los mármoles más claros y subraya la centralidad del bautismo en la vida cristiana.

Una balaustrada de mármol se desarrolla alrededor de la piscina, protegiendo su carácter sagrado, ordenando los caminos y haciendo que el espacio ritual sea inmediatamente reconocible.

El conjunto dialoga con la gran basílica paleocristiana, que ha acumulado capas históricas y artísticas a lo largo del tiempo, desde los mosaicos del siglo V hasta la fachada de Ferdinando Fuga.

En el baptisterio, el cuidado de los materiales pétreos, el uso calibrado del dorado y el tamaño de las superficies revelan el deseo de crear un entorno coherente, ni recargado ni desnudo.

El resultado es una arquitectura en la que memoria y función se integran, ofreciendo al visitante una experiencia estética y espiritual unificada.

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Arte en el Baptisterio

La basilica di Santa Maria Maggiore vista dall'esterno

La basílica de Santa Maria Maggiore vista desde el exterior | ID 4619599 © M H | Dreamstime.com

El Baptisterio de Santa María la Mayor contiene un patrimonio artístico coherente con su función, creado a finales del siglo XVI y principios del XVII y posteriormente realzado en el siglo XIX.

La pintura de Passignano y la escultura de Pietro Bernini dialogan en torno al tema mariano, iluminando el espacio ritual con significados teológicos.

El arte, aquí, no es mera ornamentación, sino catequesis visual al servicio de la liturgia.

Los frescos de Domenico Cresti conocidos como Passignano

Entre 1608 y 1610, Domenico Cresti, conocido como il Passignano, decoró la bóveda del coro de invierno con un ciclo centrado en laInmaculada Concepción.

Alrededor de la Virgen se disponen los Padres de la Iglesia y los profetas, figuras clave de la tradición cristiana, reconocibles por sus atributos y posturas, según un programa iconográfico de fuerte sesgo didáctico y litúrgico.

La idea es ofrecer, a través de las imágenes, una síntesis teológica para acompañar la oración y apoyar la meditación de los fieles.

Estilísticamente, el Passignano muestra una gramática entre el manierismo tardío y los acentos del barroco temprano, con cuerpos alargados, movimientos medidos y un claroscuro capaz de extraer profundidad de las superficies curvas de la bóveda.

El color, vibrante y luminoso, construye jerarquías visuales que guían la mirada hacia la figura central de la Inmaculada Concepción, corazón devocional de la basílica.

Los drapeados, realizados con fluidez y naturalidad, se asientan en un equilibrio clásico, mientras que las fisonomías, atentas y recogidas, incitan a la contemplación silenciosa e intensa.

El ciclo de frescos es, por tanto, un recurso tanto litúrgico como estético que pone de manifiesto la primacía mariana en Santa Maria Maggiore y, por reflejo, en el lugar del bautismo.

La bóveda, en sus partituras, ordena la mirada y la pausa, invitando al visitante a un tiempo más lento de observación.

Así, todo el entorno se convierte en un lugar de narración y oración, en el que las imágenes son parte integrante del rito celebrado.

Para comprender el valor histórico del ciclo, basta considerar cómo se inscribe en la temporada de renovación figurativa que recorrió Roma a principios del siglo XVII, cuando los mecenas cualificados exigían claridad doctrinal y decoro en las formas.

Los frescos de Passignano son una respuesta ejemplar a estas exigencias, capaces todavía de hablar a peregrinos y visitantes con un lenguaje universal de luz, figuras y símbolos.

La Asunción de María de Pietro Bernini

Epigrafi incise sulla tomba della famiglia Bernini

Epígrafes grabados en la tumba de la familia Bernini | ID 173945855 | By © StrippedPixel | Dreamstime.com

Completa la decoración elaltorrelieve de mármol de la Asunción de María, realizado por Pietro Bernini entre 1608 y 1610, considerado una obra cumbre de la escultura sacra de principios del siglo XVII en Roma.

La escena representa la ascensión de la Virgen al cielo, con ángeles que sostienen su cuerpo en un movimiento ascendente representado mediante el juego de planos, la variación de relieves y la alternancia de superficies brillantes y opacas.

El resultado es una composición dinámica y armoniosa que combina tensión emocional y control formal.

La ejecución del drapeado es de una gran finura técnica, como se aprecia en la factura de los pliegues, a veces vibrantes, a veces tranquilos, capaces de sugerir el soplo de aire que acompaña al ascenso.

Los rostros están tratados con mesura y claridad, evitando cualquier énfasis excesivo, a fin de subrayar la dignidad del misterio.

Este lenguaje, que sigue mirando a la tradición clásica pero toma ya la vía barroca, sitúa a Pietro Bernini entre los protagonistas de la transición artística en Roma.

Desde el punto de vista litúrgico, la Asunción de María se entrelaza perfectamente con la función del baptisterio, ya que recuerda la idea de elevación y renacimiento inherente al sacramento del bautismo.

El relieve se convierte así en un instrumento de catequesis visual, capaz de hablar tanto a los fieles como a los visitantes, con una puesta en escena sobria y poderosa.

Su posición en el espacio, dialogando con la fuente de pórfido y la bóveda pintada al fresco, completa un triángulo iconográfico de gran eficacia.

La obra también tiene valor histórico porque documenta la presencia de la familia Bernini en la basílica, conmemorada por la tumba familiar de la nave derecha.

Este vínculo refuerza el perfil artístico de Santa Maria Maggiore como gran lugar de arte sacro de la Edad Moderna.

Junto con los frescos de Passignano, elaltorrelieve de la Asunción contribuye a definir un lugar donde la escultura y la pintura están al servicio de la liturgia del bautismo.

Recuerdos eslavos y placas conmemorativas

En el baptisterio de Santa María la Mayor destacan las placas conmemorativas dedicadas a los pueblos de habla eslava, que recuerdan la recepción de los santos Cirilo y Metodio por el papa Adriano II en867.

En aquella ocasión, se aprobó eluso del eslavo antiguo en la liturgia, un acto que atestiguaba la vocación universal de la basílica y su apertura a tradiciones lingüísticas distintas del latín.

Estas placas, colocadas por las comunidades eslavas, son un signo tangible de memoria compartida.

El valor de estos monumentos va más allá de la mera conmemoración histórica, porque reflejan una idea de catolicidad integradora capaz de acoger a pueblos y culturas diferentes siguiendo la estela de la tradición romana.

El baptisterio, lugar de iniciación cristiana, se convierte así también en un espacio de acogida y diálogo entre Iglesias hermanas y comunidades de Europa del Este.

De este modo, la basílica confirma su papel de puente espiritual entre Occidente y Oriente.

Las placas también ofrecen una extraordinaria oportunidad para leer la historia europea, recordándonos cómo las lenguas litúrgicas han sido instrumentos de evangelización y cohesión.

En un itinerario de visita, situarse ante estos testimonios significa formar parte de una larga línea histórica que entrelaza Roma, Constantinopla y el mundo eslavo.

El baptisterio aparece así como lo que es: una encrucijada de fe, arte y memoria, en el corazón de Roma.

Significado litúrgico y usos actuales

El Baptisterio de Santa María la Mayor alberga el corazón simbólico del bautismo, sacramento que introduce en la vida cristiana y marca un renacimiento espiritual.

La pila de pórfido rojo, donada por el Papa León XII y enmarcada por una balaustrada de mármol, centra la atención en el misterio del agua como elemento de purificación y regeneración.

El pórfido, material de nobleza imperial, alude a la perpetuidad de la fe y a la solidez del compromiso cristiano.

La decoración mariana del espacio, entre laInmaculada Concepciónabovedada y laAsunción en altorrelieve, subraya el vínculo entre el bautismo y la figura de la Virgen, modelo de pureza y disponibilidad a la gracia.

La presencia de estas imágenes favorece una experiencia devocional intensa, en la que arte y liturgia se apoyan mutuamente.

El ambiente, aunque sobrio, es extremadamente elocuente e invita al recogimiento respetuoso.

En la actualidad, el baptisterio se utiliza para celebraciones bautismales, a menudo vinculadas a ocasiones solemnes de la vida de la basílica, y su acceso puede variar en función del calendario litúrgico.

Por este motivo, es aconsejable informarse en la sacristía o en la oficina de administración para conocer los horarios y las modalidades de participación.

Durante los oficios, se recomienda un comportamiento sereno y silencioso, respetuoso con el rito.

Las fotografías y filmaciones durante las celebraciones están generalmente prohibidas o limitadas, para no interrumpir el recogimiento de los fieles y la dignidad del sacramento.

La vestimenta debe ser apropiada para un lugar sagrado, y deben seguirse las instrucciones del personal encargado.

El baptisterio, aunque es un lugar de gran interés, sigue siendo ante todo un espacio vivo de oración.

Celebraciones, acceso y práctica en la actualidad

En la actualidad, el Baptisterio de Santa María la Mayor está destinado principalmente a la celebración del bautismo, que marca la entrada en la comunidad cristiana y encuentra aquí un marco litúrgico particularmente adecuado y evocador.

El marco, marcado por los frescos de Passignano yel altorrelieve de Pietro Bernini, contribuye a crear una atmósfera acogedora y una fuerte densidad simbólica durante el rito.

La preparación de la celebración incluye la bendición del agua y la participación de los padrinos y la comunidad, según elorden litúrgico de la Iglesia.

El acceso al baptisterio está regulado por la sacristía y el Capítulo de los Cánones, ya que no se trata de una zona de visita libre, sino de un ámbito sacramental de uso litúrgico.

Es posible asistir a las celebraciones o solicitar información sobre fechas y horarios, mientras que la entrada fuera de los oficios está restringida para proteger las obras y el decoro del lugar.

Con motivo de solemnidades marianas o citas capitulares, el acceso podrá restringirse aún más.

Durante los oficios, se ruega silencio y recogimiento, con especial atención a las fotografías y grabaciones de vídeo, generalmente prohibidas o restringidas.

Se recomienda una vestimenta adecuada y el cumplimiento de las instrucciones del personal para garantizar la dignidad del ritual y la mejor experiencia para todos los presentes.

Quienes deseen una visión más amplia del complejo pueden participar en las visitas guiadas organizadas que, cuando están programadas, también incluyen el baptisterio.

En última instancia, el baptisterio mantiene su función primordial como lugar del sacramento, en armonía con la vida litúrgica de Santa María la Mayor.

Los métodos de acceso, respetuosos con el carácter sagrado del espacio, permiten una auténtica experiencia de oración y comunidad.

Para obtener información actualizada, póngase en contacto con la sacristía o consulte las visitas guiadas disponibles.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Dónde se encuentra exactamente el baptisterio dentro de la Basílica de Santa María la Mayor?

El baptisterio se encuentra en la planta baja de la basílica, en la zona que antaño albergaba el coro de invierno de los canónigos, y es accesible desde la nave principal a través de unas escaleras que conducen al espacio decorado con frescos y elaltorrelieve de la Asunción de María.

¿Está permitido hacer fotografías en el interior del baptisterio?

Sí, está permitido fotografiar, pero sin utilizar flash, para proteger las obras y respetar laatmósfera sagrada del lugar, manteniendo un comportamiento discreto y evitando trípodes o soportes engorrosos durante los oficios litúrgicos.

¿Hay restricciones de acceso al baptisterio durante las celebraciones litúrgicas?

Durante las celebraciones, en particular los bautizos o las festividades marianas, el acceso al baptisterio puede estar temporalmente restringido, por lo que se aconseja consultar los horarios de las misas y celebraciones para organizar mejor su visita.

¿Cuánto tiempo se tarda de media en visitar el baptisterio?

La visita al baptisterio dura una media de 15-20 minutos, y debe combinarse con una visita a la basílica para comprender plenamente el contexto histórico y artístico.

¿Cómo llegar a la basílica y al baptisterio en transporte público?

La basílica se encuentra en la Piazza di Santa Maria Maggiore y se puede llegar fácilmente en metro (líneas A y B), paradas Termini o Cavour, así como en los tranvías 5 y 14 en la parada Napoleón III y en varios autobuses urbanos.

¿Hay una pila bautismal de pórfido en el edificio?

Sí, el baptisterio alberga una pila bautismal de pórfido rojo procedente de los jardines del Quirinal, transformada en pila bautismal en 1825 y realzada por una balaustrada de mármol, pieza central simbólica y litúrgica del espacio.

En el baptisterio pueden verse placas conmemorativas dedicadas a los pueblos eslavos?

Sí, hay placas conmem orativas de larecepción de los santos Cirilo y Metodio en 867 y de la aprobación deluso del eslavo antiguo en la liturgia, que atestiguan la conexión histórica con los pueblos eslavos.

Conclusiones

Hemos llegado a la conclusión de este artículo en el que te he hablado del baptisterio de la Basílica de Santa María la Mayor.

Os he hablado de sus orígenes como coro de invierno de los canónigos hasta la transformación del siglo XIX con la fuente de pórfido rojo encargada por León XII y construida por Giuseppe Valadier.

Hemos visto cómo lasobria arquitectura y los materiales preciosos enlazan con las obras de Passignano y Pietro Bernini, creando un itinerario artístico y devocional que hace única la experiencia del lugar.

También os he mostrado los recuerdos eslavos, con las placas conmemorativas del encuentro en 867 entre Cirilo y Metodio y el Papa Adriano II, testimonio de la vocación universal de la basílica.

Les expliqué cómo llegar y acceder al baptisterio, cuáles son sus usos litúrgicos actuales y qué cuidados observar durante la visita para respetar el rito y mejorar la experiencia.

Si quieres descubrir aún más, considera una visita guiada que incluya también la logia de la bendición y la escalinata de Bernini para completar tu recorrido.

No olvide consultar los horarios y las celebraciones antes de salir para evitar sorpresas y disfrutar de una visita tranquila y satisfactoria.

Si tiene alguna duda o desea más información, escríbanos en los comentarios y estaremos encantados de ayudarle.

Descubre el baptisterio de Santa María la Mayor y vive de cerca un capítulo fascinante de la espiritualidad y el arte de Roma.

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